José Ramón Sánchez Suárez
Selección Española de Fútbol
¿Renovación?... Si, pero en el banquillo
Tenemos la Eurocopa a la vuelta de la esquina y parece que ya estamos preparando el terreno para el caso de que no lo hagamos bien. Cuando leí las declaraciones del Seleccionador diciendo que nos había tocado un grupo difícil tuve que volver a mirar que selecciones lo componían por si me había equivocado; por otra parte parece que lo mas importante en este momento para la Selección es si el Seleccionador se va o no se va tras la Eurocopa, cuestión esta que el propio Seleccionador procura mantener viva (ahora “quizás me vaya”, luego “puede que me quede”); pero no se habla nada sobre la trayectoria mas reciente de la Selección ni como se está llevando al equipo por parte del Seleccionador, que es lo que no puede indicar como nos irá en la próxima Eurocopa; creo que esto es lo verdaderamente importante pues desde el fracaso de Brasil 2014 no se hizo un análisis de las causas que lo motivaron a pesar de que posteriormente el equipo continuó con una trayectoria tambaleante en juego y resultados.
¿Veremos en la próxima Eurocopa a la Selección que tantas alegrías nos dio en juego y resultados o a la Selección de los últimos tiempos de juego vulgar y resultados decepcionantes?. Me temo que de seguir por el mismo camino nos caerá la última opción.
Desde el batacazo que nos hemos dado en el Mundial de Brasil, nuestra Selección nacional de Fútbol nos ha acostumbrado a un rendimiento titubeante, tanto en partidos amistosos como oficiales, con victorias mínimas logradas con apuros ante equipos que en muchos casos no superan el nivel de la 2ª división española y con algunas derrotas, demasiadas para una selección que había alcanzado niveles excelentes en juego y resultados. Cierto que hay alguna excepción a este caminar titubeante como el reciente triunfo sobre Inglaterra pero esto no debe impedirnos ver la trayectoria de nuestra Selección y seguir creyendo que iremos a la Eurocopa con grandes posibilidades de igualar lo que se ha hecho en anteriores Eurocopa. El buen futbol de la Selección ha desaparecido y lo poco que se ve se debe a acciones individuales gracias a la calidad de sus futbolistas; no hay buen juego de conjunto y no hay un estilo de juego definido.
Parece que los réditos de lo que construyó Luis Aragonés se están agotando…, se han agotado ya, y como desde entonces no se aportó nada nuevo, solo autocomplacencia, lo construido se está viniendo abajo; y esto a pesar de que tuvimos avisos antes del Mundial de Brasil, en forma de resultados adversos y partidos mal jugados, de que podía darse este desmoronamiento. Nos limitamos a decir (el seleccionador): “no pasa nada”, “son buenos chicos”, “no se puede ganar siempre”… palabras bonitas que no molestan a nadie pero que no sirven para nada si no van acompañadas de intervenciones para mejorar el juego y el rendimiento del equipo.
Y lo que ha venido sucediendo después del Mundial es mas de lo mismo, solo que la Selección se ha convertido en una pasarela por la que continuamente desfilan jugadores que apenas duran dos convocatorias, con “casting” estelar de delanteros, dándose el caso de llamar a uno que había marcado nada menos que un gol en 1ª división y a cualquier otro al que la prensa cite un par de veces como destacado. Parece un intento desesperado de mostrar la renovación por la que tanto ha clamado parte de la prensa. La renovación si que es necesaria pero en el banquillo.
El Seleccionador Vicente del Bosque ha convertido un equipo campeón en una equipo vulgar mientras presume de títulos en cuanto atisba una crítica negativa. Pero los títulos conseguidos son también, y sobre todo, de los futbolistas. Ningún seleccionador en España ha tenido a su disposición un plantel de futbolistas tan extraordinario como el que ha tenido y tiene Del Bosque, futbolistas de gran calidad y acostumbrados a competir al más alto nivel internacional.
Aunque parece que el punto de inflexión de esa transformación del equipo se dio en el Mundial de Brasil 2014, del qué tampoco se ha hablado a pesar del tremendo fracaso que significó y que parece que va a marcar el final de una época gloriosa de nuestra Selección, el inicio de la cuesta abajo habría que buscarlo antes.
De fracaso hay que calificar la actuación en Brasil 2014, porque fracaso es que la Selección Campeona del Mundo y Campeona de Europa, no haya pasado de la primera fase, haya debutado en el Mundial con una abultada derrota y dando una imagen penosa y no haya sido capaz de enmendar ese mal debut en el segundo partido. Teniendo en cuenta que las dimensiones que ha adquirido el fútbol profesional hacen que la Selección de Fútbol represente, no solo el potencial del fútbol español sino también el de todo el deporte, llama la atención que no se haya hecho un estudio sobre las verdaderas causas de ese fracaso, ni la Federación, que se sepa, ni la Prensa deportiva se han ocupado de ello. Parece que todo se redujo a sustituir algunos futbolistas por otros, aunque el banquillo sigue con el mismo inquilino; ¿es que la culpa es toda y únicamente de los jugadores?.
Se ha comentado mucho sobre la baja forma de algunos jugadores que acudieron a Brasil y sobre la edad de otros. Teníamos una plantilla de veinticinco jugadores, ¿todos estaban en baja forma o tenían demasiada edad?. Ha pasado más de un año y las cosas siguen igual a pesar de que algunos de los jugadores de más edad ya no están y se han incorporaron numerosos jugadores nuevos. ¿No será que la tan cacareada renovación hay que hacerla en el banquillo en vez de en el campo?. Rotundamente si. Creo que las causas del declive de la Selección hay que buscarlas en el banquillo y bastante antes del Mundial de Brasil. Por un lado en la dirección técnica del equipo y por otro en la gestión de los recursos humanos (seleccionables y seleccionados), todo ello responsabilidad del seleccionador Del Bosque.
Cuando Mouriño relegó a Casillas al banquillo en el Real Madrid, me sorprendió que Del Bosque metiese baza en ese asunto opinando sobre ello siempre que se le presentaba la ocasión; se apresuró a decir que Casillas tendría sitio en el Equipo Nacional aunque no jugase en su equipo, que había dado mucho a la Selección, etc., e incluso entrando en la situación interna del Real Madrid, recuerdo que dijo algo así como que Casillas era hijo de la casa (Real Madrid) y merecía un respeto, ¿es que se falta al respeto a un jugador cuando se alinea a un compañero en su puesto?; pero ni una palabra a favor de quien estaba jugando de titular en el Real Madrid, ¿es que Diego López no era un jugador seleccionable?, ¿no merecía Diego López también un respeto?. Digo que me sorprendió esta intervención del Seleccionador y también me preocupó el efecto que podría tener en el ambiente del Equipo Nacional, pues los futbolistas detectan rápidamente las preferencias injustificadas de su entrenador. Y ¿que decir de la resistencia de Del Bosque a alinear a Víctor Valdés a pesar de sus buenas actuaciones y de que Casillas no jugaba habitualmente en su equipo?.
Mas cerca del Mundial de Brasil hemos vuelto a padecer una gestión chapucera en la selección de los 23 jugadores que habrían de viajar a Brasil; por una parte se llama a tres porteros entre los cuales no está el titular en el Real Madrid a lo largo de todo el Campeonato de Liga pero sí está el que fue su reserva; por otra se espera hasta última hora por un jugador, Diego Costa, que se había pasado el último mes lesionado, un jugador cuyo rendimiento en la selección, aún en buenas condiciones físicas, se anticipaba muy dudoso pues su juego no parecía encajar en el que venía practicando nuestra Selección; se incluye a Diego Costa y se deja fuera a Llorente y a Adúriz que habían echo una buena temporada marcando 16 goles cada uno; desde entonces Adúriz no ha hecho mas que mejorar sus actuaciones como delantero. ¿Qué tiene que hacer Adúriz para que le llamen a la Selección Española?
Y siguiendo con la gestión de los recursos humanos (los futbolistas) no se terminan aquí las injusticias. La mayor injusticia, en mi opinión, se produjo en nuestro último partido en el Mundial, contra Australia. Estábamos ganando uno a cero y, a los 10 minutos del segundo tiempo, el Seleccionador sustituye a Villa, que había marcado el único gol del partido, que era también el único gol marcado por España en el Mundial producto de una jugada. Villa no había jugado ni un minuto en los dos partidos anteriores y todo el mundo sabía, excepto Del Bosque, que probablemente sería su último partido con la Selección porque la siguiente temporada se iba a jugar a Australia y a EEUU; estamos hablando del máximo goleador de la Selección en toda su historia, del jugador que ha marcado en más partidos consecutivos, que lo ha hecho en todos los Campeonatos en que ha participado, y el que había anotado los dos únicos goles del equipo en el último amistoso antes del Mundial. Un jugador que siempre ha tenido un comportamiento ejemplar, que nunca se quejó por no jugar, que siempre se ha mostrado entusiasmado y orgulloso por formar parte de la Selección Española. ¿No merecía Villa jugar el partido completo?. Entiendo que tenía todos los méritos para hacerlo, de rendimiento futbolístico y de comportamiento, teniendo en cuenta además que ese día estaba haciendo un gran partido. Es la mayor “faena” por no poner otra palabra malsonante, que yo he visto hacer a un futbolista por parte de su entrenador. La pueril explicación de Del Bosque de que era para dar entrada a un compañero que tampoco había participado en los dos partidos anteriores no hace sino acrecentar las sospechas de que había algo oscuro en la sustitución de Villa, pues la entrada de Mata podía haberse producido por otro jugador que ocupa el mismo puesto que Villa y que si había participado en los anteriores partidos. .
En lo que respecta a lo ocurrido en el terreno de juego en los encuentros que la Selección Española de Fútbol disputó en Brasil habrá que centrarse preferentemente en el primer partido ante Holanda y en el tercero y último ante Australia, pues son los que nos pueden dar idea de lo que pudo ser el Mundial de España, partido ante Australia, y de lo que no fue, partido ante Holanda, y porque en ambos se dieron incidencias tácticas y decisiones por parte de la dirección técnica muy significativas si se quiere buscar las causas del fracaso de nuestra selección.
El segundo partido ante Chile no se ofrece tan interesante para analizar porque la actuación del equipo español estuvo muy condicionada por el resultado y el desarrollo del partido anterior. El equipo salió a disputar el partido con el lastre anímico de la derrota por 5 a 1 ante Holanda. Aunque si se puede reparar en que el cuerpo técnico de la Selección no haya podido recuperar sicológicamente a los jugadores; es de suponer que se haya intentado, pero no se consiguió, lo que dice poco a favor de quien se encargó de esa función. Por cierto ¿tiene sicólogo la selección Española?. También referente a este partido hay que decir que a pesar de que el Seleccionador había manifestado públicamente que no iba a señalar a nadie, si que lo hizo cambiando solo a dos jugadores, Piqué y Xavi, de los que jugaron frente a Holanda.
El partido del debut en el Mundial y que tanto condicionó el pase a la siguiente fase es el más interesante para analizar tácticamente, aunque el resumen de tal análisis se puede resumir anticipadamente en pocas palabras: desastroso planteamiento táctico. Desde varios días antes del comienzo de la competición se publicó en los medios de comunicación que el seleccionador holandés estaba ensayando un 1-5-3-2 como sistema para enfrentarse a España. Todos los entrenadores saben que esto no quiere decir que se va a jugar con cinco defensas, sino que serán tres centrales fijos como defensas y dos laterales o carrileros que defienden y atacan por toda la banda, lo que significa que se ubican en principio en una posición intermedia y que por tanto cuando su equipo tiene el balón dejan desguarnecido el lateral de su defensa. Una manera de combatir ese sistema, quizás el mejor, es oponiendo un sistema con dos extremos que por una parte no les permitirán incorporarse tanto al ataque y, por otra, pueden aprovechar el hueco que dejan si lo hacen, obligando también a uno de los centrales a salir hacia la banda con lo que facilitamos la entrada al remate del delantero centro y de los centrocampistas que se incorporen.
Pues bien, el equipo español sale a jugar contra Holanda sin extremos y con un solo delantero que se mueve por el centro de la delantera, precisamente donde le esperan tres centrales. Cierto es que Iniesta entra por la izquierda pero no aprovecha el vacío que deja el lateral cuando sube porque Iniesta no parte de posición de extremo sino desde el medio campo y lo hace tras jugada elaborada largamente con lo cual el equipo rival ya está replegado y ocupando sus posiciones defensivas. Ante esto para atacar por la banda tienen que subir nuestros laterales, y sorprendentemente, en ocasiones, suben los dos al mismo tiempo (esto no se ve ni en categorías regionales) y no les da tiempo a bajar a defender porque Holanda cuando recupera el balón contraataca rápidamente con envíos a sus delanteros que encuentran solos a nuestros dos centrales, que además están muy separados para cubrir el terreno que dejan libre los laterales con lo que cuando los delanteros rivales encaran a uno de nuestros centrales el otro está muy lejos para ayudarle. Algunos se preguntaban donde estaba nuestro pivote defensivo, Busquets o Xabi Alonso; estaban en el medio campo pero de poco servían allí porque el juego de ataque de Holanda no partía de una elaboración en esa zona, sino que la salvaban con lanzamientos largos y directos a sus hombres más adelantados. Otra cosa es que se hubieran dado instrucciones de que cuando subiesen nuestros laterales el pivote defensivo se constituyese en un defensa más, en línea con los centrales, no delante de ellos; ¿se habrán dado esas instrucciones?. Nada de esto se corrigió a lo largo del partido, solo se hicieron cambios de futbolistas que, lógicamente, no sirvieron de nada pues cuando el equipo está jugando mal como consecuencia de un planteamiento desacertado los cambios de hombres, sin más, no sirven de nada.
El último partido frente a Australia sirvió para demostrar que nuestro equipo seguía conservando su potencial, que no estaba acabado y que no hace falta una renovación drástica; fue una victoria cómoda como corresponde a la diferencia que se suponía entre las dos selecciones. Pero en este partido se dio una situación que hace pensar si nuestro seleccionador ha perdido definitivamente el norte como técnico. Ya se ha comentado la injusticia de la sustitución de Villa, pero mirándolo desde el punto de vista del rendimiento, el individual y el del equipo, hay que decir que a ningún entrenador se le ocurre, cuando sólo estamos ganando por uno a cero, cambiar a un jugador que está jugando bien, al decir de algunos el mejor del equipo, que ha marcado el único gol del partido y que refiriéndose a los cuatro últimos partidos de la Selección había marcado todos los goles, tres, exceptuando uno que marcamos de penalti. ¿Será que Del Bosque, viendo como se desarrollaba el partido y como estaba jugando Villa temía que marcase varios goles más y alguien le preguntase después por qué no había alineado frente a Holanda y Chile al mejor goleador de la Selección?. No encuentro otra explicación por escandalosa que sea esta. Por cierto, si Casillas se hubiera ido a jugar a EEUU ¿dejaría Del Bosque de llamarlo a la Selección como hace con Villa?. Hay diferencias injustificables en el trato del Seleccionador a los futbolistas seleccionables.
Recuerdo que el Seleccionador italiano dimitió al día siguiente de quedar Italia eliminada del Mundial y lo mismo hizo el de Brasil poco después. Va a ser verdad aquello de “España es diferente”.
José Ramón Sánchez Suárez
Entrenador de Fútbol
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